ENTREVISTA AL EXCMO. SR. JUAN CARLOS SÁNCHEZ, EMBAJADOR DE ESPAÑA EN PERÚ

¿Cómo definiría los primeros meses de su gestión como Embajador de España?

A fines del mes de noviembre he cumplido mi primer año en Perú. La relación peruano-española, amplia y sólida, no deja de crecer, lo que ha motivado que este año haya sido de un trabajo muy intenso. Hay una dinámica de intercambio muy amplia en numerosos campos y eso es percibido crecientemente por nuestras sociedades y respaldado por los respectivos gobiernos. Apenas una semana después de presentar mis cartas credenciales, el Presidente Humala visitó oficialmente España; hace unos días, volvió a hacerlo para asistir en Cádiz a la XXII Cumbre Iberoamericana. En julio, nuestro Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación hizo un viaje oficial a Perú.

¿Cómo será la relación entre el Perú y España en el año 2013?

No me cabe duda de que será creciente y muy fructífera para ambas partes. En nuestra relación bilateral, la crisis está siendo una oportunidad, un acicate. El buen momento que vive Perú está atrayendo el interés de numerosas empresas españolas, sobre todo PYMES. También está habiendo un flujo creciente de profesionales españoles y peruanos formados en España que buscan oportunidades laborales en un mercado como el peruano que, en muchos rubros, necesita personal cualificado y con experiencia profesional. A pesar de los pronósticos agoreros, se está incrementando apreciablemente la inversión española en Perú y también aumenta el comercio bilateral.

¿Por qué calificaría a España como un socio global del Perú en términos de desarrollo?

Hace más de dos décadas, España tomó la decisión de elaborar una política integral hacia Iberoamérica. Una política impulsada desde la Corona española y los distintos Gobiernos, pero que contó con la participación de numerosos actores, públicos y privados. Quisimos ser un aliado fiable en términos de igualdad de América latina, en general, y del Perú en particular. Se fomentó la inversión de nuestras compañías en la región, se desarrollaron numerosos instrumentos de cooperación multilateral y bilateral, se promovió una mayor vinculación de la Unión Europea con América Latina. Y todo eso se hizo en tiempos de bastante zozobra, cuando no eran muchos los que querían hacer una apuesta por el futuro de la región latinoamericana. Por el trabajo de muchos años, España ocupa también en Perú un lugar de privilegio como inversor, donante, socio comercial, formador de capacidades y ahí pretendemos seguir estando.

¿Cómo calificaría la actuación en términos de RSE de las empresas españolas?

Una empresa “socialmente responsable” es, antes que nada, una empresa que hace bien su trabajo: creando empleo, pagando impuestos que cubren servicios y necesidades sociales, generando riqueza para el país. Las empresas españolas en Perú hacen eso y bastantes cosas más. En muchas ocasiones, asumen un papel muy activo en la labor de inclusión social, con numerosas iniciativas y proyectos dirigidos a zonas o sectores particularmente desfavorecidos. El Foro “Visiones”, impulsado por la Cámara Española para promover la RSE, es una estupenda muestra de que la asociación público privada puede y debe funcionar en el apartado social tan bien como lo hace en el empresarial.

¿Qué es lo que más le ha llamado la atención del Perú en su primer año aquí?

Conozco Perú desde hace bastantes años. Los peruanos siempre han sido y seguirán siendo gente afable y acogedora, porque lo llevan en su ADN. Las bellezas naturales y culturales peruanas que han asombrado siempre al mundo siguen en su sitio y, día a día, se van descubriendo nuevas maravillas. ¿Qué es lo que hay ahora que quizás no había hace unos años?, posiblemente, que la sociedad peruana en su conjunto ve el presente con más alegría y mira el futuro con más esperanza, consciente de que está siendo protagonista de un cambio histórico, una transformación que, si sigue este camino y este ritmo, puede llevar al Perú a cuotas de desarrollo y bienestar impensables hace no mucho tiempo.

¿Qué lugar del Perú le recuerda más a España?

Algunos de los valles y quebradas cercanos a Cuzco, incluido el Valle Sagrado, me recuerdan a los de mi tierra natal, Asturias. Ríos, campiñas, bosques, incluso aprovechamientos forestales con los troncos talados al borde de la carretera. La diferencia sustancial estriba en que aquí los valles están a la misma altura (2,500 metros) que la montaña más elevada de mi región.

¿Qué destino del Perú visitará sin falta en los próximos meses?

Mi deseo es poder visitar tantos lugares de Perú como me sea posible. En este año, he tenido la oportunidad de viajar a Piura, Iquitos, Trujillo, Arequipa y Cuzco. Me gustaría incrementar la frecuencia de los viajes a las regiones, y no sólo por cumplir una función de representación institucional a la que estoy obligado, sino porque creo que el desarrollo del Perú está dando un nuevo y creciente papel a las regiones, que ya están generando suficiente atractivo económico y empresarial. Por otro lado, y como ha quedado de manifiesto en todos los viajes que he llevado a cabo, la presencia de la cooperación española hasta en los lugares más remotos del Perú es un factor de desarrollo y transformación apreciado por las comunidades locales y valorado por las autoridades peruanas. Y es un activo que vamos a seguir manteniendo, pese a los tiempos de reducciones presupuestarias que vivimos. Algunos de los próximos desplazamientos que tengo en cartera (Ica, Huancavelica) están relacionados con actividades de nuestra cooperación.

¿Qué deseos tiene para la Cámara Española y todas sus empresas para el próximo año?

La Cámara Española es un magnífico reflejo del excelente momento que viven las relaciones económicas, comerciales y empresariales entre España y Perú. La ubicación en una nueva sede, amplia y funcional, para prestar más y mejores servicios, simboliza muy bien la dinámica de estos tiempos, con una presencia creciente de pequeñas y medianas empresas. Mi deseo no puede ser otro que todas las empresas españolas, tanto las que llevan un tiempo implantadas como aquéllas de reciente llegada, desarrollen una actividad fructífera para sus intereses y decisiva para el país que las acoge. Y que la Cámara Española siga ejerciendo, con la misma eficacia, en el papel de difusor de una imagen moderna y solidaria de España, de motor de nuestra presencia y de acompañante de nuestras empresas.